Consejos para que tu casa pueda combatir el calor del verano

Ha llegado el calor y con él la necesidad de poner a salvo nuestro hogar y no caer en la tentación de tener todo el día el aire encendido y pagar una factura astronómica. Habitissimo te ofrece una serie de consejos que te ayudarán a bajar unos grados a tu vivienda:

Ventanas

Lo importante cuando llega el calor es aislar correctamente la vivienda sobretodo en aquellos puntos de contacto con el exterior: fachadas, ventanas o tejados. Por ello, es muy aconsejable revisar las ventanas, marcos y cerramientos, ya que son los elementos de menor espesor y capacidad de aislamiento de nuestra vivienda. Para aumentar el aislamiento mediante estos elementos habitissimo recomienda tener en cuenta que la carpintería debe tener garantizada su impermeabilidad al aire y ser totalmente estanca para impedir la entrada de aire. Una de las mejores opciones son las ventanas que tienen un sistema de rotura de puentes térmicos que integran un elemento aislante que impide que entre el calor.

Destacar, que un cristal óptimo es tan importante como una buena ventana, ya que hasta el 25% de la energía de las viviendas es intercambiada por las ventanas. Por otro lado, el acristalamiento debe estar compuesto por dos vidrios de al menos 6 y 8 mm de espesor, disponiendo de una cámara de aire entre ellos (son los conocidos como tipo climalit) que aísla tanto del frío como del calor.  En cuanto al precio de las ventanas dependerá del tipo de cristal y perfiles que elijamos, el precio se sitúa a partir de 250 euros el metro cuadrado, pero la inversión tendrá una rentabilidad alta, por el importante ahorro energético que supone a medio plazo.

 

Rodéate de Plantas

Una manera muy sencilla de conseguir un ambiente más fresco es a través de las plantas y las flores. El agua, al evaporarse, hace bajar la temperatura del ambiente.

Aprovecha este recurso que te da la naturaleza y, si tienes terraza o jardín, regarlo te ayudará a reducir la temperatura un par de grados. Utilizar especies adaptadas a la climatología del lugar permitirá no consumir agua de riego en exceso. Si tu vivienda no dispone de un espacio amplio en el exterior que sea posible remojar, una solución puede ser colocar plantas y maceteros en las ventanas, que al absorber los rayos de sol crearán una película de frescor que el aire esparcirá por la estancia en la que se encuentre.

 

Mejora el aislamiento en paredes y techos

Hay materiales que ayudan a mantener la casa más fresquita aún cuando las temperaturas son elevadas. Por ejemplo, la piedra es un buen aislante del calor. Por eso, en cocinas o salones especialmente calurosos, colocar este tipo de material puede ayudar a combatir esos grados de más, y no hay que olvidar que es un material muy decorativo.

Tener un buen aislamiento en paredes y techo puede llegar a reducir más de un 30% los gastos en refrigeración. Para asegurarte de que el calor no entra por estas partes de tu hogar, aplica materiales aislantes de la forma más adecuada a cada situación. En el mercado hay multitud de soluciones, desde las más sencillas como pinturas que reflejan la luz y desvían el calor, hasta las más sofisticadas, como fachadas ventiladas: un sistema de doble hoja cuyas capas están separadas por material aislante y una cámara de aire que protegen el interior de las altas temperaturas, que además reduce los puentes térmicos. Déjate asesorar por un técnico cualificado, que te propondrá la mejor solución teniendo en cuenta la ubicación de la casa, su orientación y tamaño.

 

Decora para el verano

Los muebles de madera ayudan a regular la humedad de las habitaciones, así que es una buena opción para mantener tu casa algo más fresquita. Si tienes alfombras, es el momento de retirarlas y cambiar las fibras sintéticas por las vegetales, que también ayudan a absorber mejor el calor y la humedad.  Mejor que los sofás sean de materiales naturales como el lino o el algodón. Si son de cuero, o peor aún, de piel sintética, es fundamental que utilices una funda. En cuanto al color, escoge colores claros tanto para muebles, cortinas, estores o paredes. Absorben menos calor y reflejan mejor la luz, si bien hay que buscar un equilibrio con cierta cantidad de colores oscuros para conseguir una estancia cómoda desde el punto de vista visual.

 

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