San Juan de Luz, tierra de corsarios

Importante puerto pesquero y hogar de piratas en el siglo XVII, la localidad del país vasco francés conserva casi intacta la herencia de su época de oro

Fue uno de los puertos pesqueros más importantes de Francia, base de corsarios que practicaban la piratería saqueando a los enemigos con la bendición del propio Rey Sol en el siglo XVII, sede para la firma de importantes tratados, lugar de gran actividad económica, donde los armadores construían sus mansiones, famoso balneario y también el sitio que eligió Luis XIV para casarse con María Teresa de Austria, Infanta de España, en 1660. Los vestigios de un pasado gloriosos están presentes en todos los rincones de la encantadora San Juan de Luz, pequeña localidad del País Vasco francés convertida hoy en un popular y concurrido centro de veraneo gracias también a sus bonitas playas.

Situada en el corazón de una gran bahía en el Golfo de Vizcaya, entre el Mar Cantábrico y la montaña, la ciudad gala vuelve a la tranquilidad tras el ajetreo estival. Las estrechas y peatonales calles que unen el casco histórico con el puerto y la playa se liberan de las aglomeraciones y el paseo se convierte en una experiencia perfecta para quien quiera acercarse estos días a descubrir el patrimonio arquitectónico y cultural de esta bella ciudad de unos 13.000 habitantes, a tan sólo 16 km de la frontera con España.

Del centro al puerto

El punto neurálgico de San Juan de Luz es la Plaza Luis XIV, precioso lugar arbolado repleto de cafeterías y restaurantes con terrazas y de puestos de artesanos y pintores. La plaza, en cuyo centro se encuentra un quiosco de música en donde a veces tocan temas típicos vascos, está flanqueada por dos importantes edificaciones: el Ayuntamiento y la Casa Luis XIV, elegante palacete construido en 1643 por un rico naviero y en donde vivió el Rey Sol los tres meses anteriores a su boda. Aún conserva el mobiliario y la decoración de entonces (precio: 6 euros). Muy cerca se encuentra otro de los importantes monumentos de la ciudad: la Iglesia de San Juan Bautista (s. XV-XVII). En su interior destaca el espectacular retablo barroco del siglo XVII y allí tuvo lugar la boda real.

La Rue León Gambetta es la principal calle peatonal de la localidad, llena de casonas señoriales, comercios, cafeterías, tiendas de productos tradicionales, exclusivas boutiques y, sobre todo, locales donde se venden los chocolates y los dulces típicos (macarons, kanougas…). Por ella se accede al pintoresco puerto pesquero, situado en la desembocadura de la ría y que en un tiempo fue uno de los más importantes de Francia. El trasiego de las coloridas embarcaciones que entran y salen a faenar es hipnótico. Observar la actividad saboreando marisco fresco desde alguno de los restaurantes o bares de la calle la Infanta es una buena opción.

Rodeado de antiguas casas de pescadores muy bien conservadas, el puerto está presidido por un elegante palacete de color rosa del siglo XVII. Se trata de la Casa Joanoenia (también llamada Casa de la Infanta), perteneciente a un acaudalado corsario que se inspiró en los palacios de Venecia para su construcción. Cuenta con una torre desde donde el propietario observaba el movimiento de sus barcos (precio: 2,50 euros).

Merece también la pena darse un paseo por el Mercado Les Halles, uno de los más grandes y populares de la región, abierto todo el año, con puestos que venden pescado, carne, verduras, quesos y todo tipo de productos artesanales de la gastronomía vasca.

Las playas

Uno de los reclamos turísticos más importantes de San Juan de Luz son sus arenales, en especial la Grand Plage, la hermosa playa principal de la localidad, de grandes dimensiones y con forma de media luna. Está protegida de las olas por tres diques y se encuentra en pleno centro de la ciudad. Su encanto está en el Paseo Marítimo que la rodea. Recorrerlo es imprescindible para disfrutar de las vistas del mar y de la bahía, por un lado, y de las cuidadas edificaciones de estilo vasco frente a la playa, alineadas a lo largo del recorrido. En él destacan dos: el Gran Hôtel, majestuoso edificio construido en 1909 de estilo neorromántico, y el Casino La Pergola, de estilo art decó que, además de casino, es hotel y spa.

Para los que les gusten el oleaje y las playas más salvajes, además de la Grande Plage, existen otros arenales en la localidad, aunque un poco más apartados del centro urbano. Erromardi, Mayarco, Lafiténia and Cénitz son muy populares entre los aficionados al surf. Precisamente la de Lafiténia es el rincón preferido de los expertos. Su orilla recta de 100 m es comparada con la famosa Bells Beach australiana. Por su parte, Cénitz es una playa con tres tipos de olas diferentes, con lo que pueden practicar allí aficionados de todos los niveles, y un paraíso para los amantes de los espacios naturales.

Dónde dormir

Hôtel de la Plage. 33 rue Garat. Tfn. +33 5 59 51 03 44. Desde 99 euros.

Hotel de tres estrellas con encanto ubicado en el corazón del barrio antiguo, sobre el paseo marítimo de la localidad. A un paso de la playa, del puerto pesquero y del mercado de pescado, las habitaciones tienen terrazas con preciosas vistas a la bahía.

Grand Hôtel de la Poste. 83 rue Gambetta. Tfn. +33 5 59 26 04 53. Desde 66 euros.

Sencilla casona del siglo XVIII de arquitectura neovasca renovada recientemente. Situado en el centro de la ciudad, rodeado de comercios, bares y restaurantes, el hotel dispone de WiFi gratuita y de un amplio salón común con juegos de mesa y un billar.

Dónde comer

El pescado predomina en la gastronomía de la zona. No hay que perderse el Ttoro o caldereta vasca, un guiso que mezcla merluza, atún, rape… Se puede probar en Petit Grill Basque (2, rue Saint-Jacques. Tfn. +33 5 59 26 80 76), una institución en San Juan de Luz regentada desde hace 66 años por la misma familia, en la que también destacan los chipirones en su tinta y el rape (menú: 22 euros). Compoir JOA (Place Maurice Ravel. Tfn. +33 5 59 51 58 50), con su vista panorámica sobre la bahía, propone pescados y chuletas a la parrilla (plato del día: 10,50 euros). Para darse un homenaje, el estrellado Kaïku (17 Rue de la République), instalado en una de las casas más antiguas de la ciudad (menú degustación: 80 euros).

En la playa de Erromardie están La Guinguette (Tfn. +33 5 59 43 97 66), en la foto, y Le Bistrot du Mata (Tfn. +33 9 70 96 36 53), dos locales frente al mar con tumbonas donde disfrutar de tapas tradicionales y de las puestas de sol. Los amantes de los dulces no pueden perderse los macarons de la pastelería Maison Adam (4 Place Louis XIV) y los mouchous (variedad de macaron) y el kanouga (caramelo blando de chocolate negro o café) de Casa Pariès (9, rue Gambetta).

Últimas Noticias